Lo que el terremoto de Venezuela me enseñó sobre gestionar las emociones

Newsletter #6 | Wences Romero
 
Wences Romero

Potencia tu Empleabilidad · Newsletter #6

LO QUE EL TERREMOTO DE VENEZUELA
ME ENSEÑÓ SOBRE GESTIONAR
LAS EMOCIONES

Esta semana es diferente.
Sin edición. Sin estructura. Solo lo que necesito contarte.

🇻🇪 Antes de empezar

Esta newsletter llega en una semana especialmente dura.

Tengo familia en Venezuela. Por suerte están bien. Pero sé de muchos que no tuvieron esa misma suerte esta semana, y eso pesa. Mucho.

Sé que no todos los que me leen son venezolanos. Pero si lo eres, o si tienes familia o afecto allá, quiero que sepas que estoy pensando en ti y en los tuyos. Y si conoces a alguien que lo esté pasando mal, un mensaje a tiempo puede ser más de lo que imaginas.

Lo que viví en esas horas me llevó a grabar algo diferente esta semana. Algo que conecta con lo que muchos de ustedes están viviendo ahora mismo, aunque desde otro lugar.

Mientras escribo esto, hay venezolanos que todavía tienen el teléfono en la mano esperando noticias. Que siguen pendientes. Que no han podido soltar esa tensión todavía.

Y eso me hizo pensar en algo que llevo tiempo queriendo contarles. Por eso hoy es diferente. Sin edición. Sin música. Sin estructura. Solo yo, la cámara, y algo que necesito decir.

Porque esa sensación de esperar algo que no controlas… la reconozco. La he visto muchas veces. En las personas que acompaño en sus procesos de búsqueda de empleo.

Lo que tienen en común

«La incertidumbre. La espera. La sensación de que haces todo lo que puedes y aun así no controlas el resultado.»

Un terremoto y una búsqueda de empleo no son lo mismo. Pero hay algo que los une: el teléfono que no suena. Los días que pasan sin noticias. Y esa pregunta que aparece cuando llevas demasiado tiempo en silencio: ¿y si esto no se resuelve?

LO QUE CASI NADIE DICE

Cuando alguien está buscando trabajo, lo primero que recibe son consejos prácticos. Mejora el CV. Optimiza LinkedIn. Prepara las entrevistas. Y todo eso está bien. Yo mismo lo doy. Tiene su lugar.

Pero hay algo que casi nadie dice: que el proceso de buscar trabajo es emocionalmente agotador. Que el silencio de los reclutadores no es neutral — golpea. Que cada «no» o cada ausencia de respuesta se acumula de una manera que va erosionando algo muy frágil: la confianza en uno mismo.

He acompañado a personas brillantes. Con formación, con experiencia, con muchísimo que aportar. Que en algún momento del proceso empezaron a achicarse. A pedir menos. A conformarse con menos. No porque menos fuera lo correcto. Sino porque el peso emocional de la espera les había convencido, poco a poco, de que menos era lo que merecían.

«Lo que más me duele de este proceso no es el tiempo que tarda. Sino lo que le hace a la persona mientras espera.«

LO QUE APRENDÍ EN ESAS HORAS

En esas horas de incertidumbre, hice algo que no suelo hacer. Paré. No busqué soluciones. No intenté hacer nada. Solo sostuve lo que estaba sintiendo. El miedo. La impotencia. La distancia.

Y paradójicamente, eso fue lo único que pude hacer. Y fue suficiente. Porque hay momentos en que la única respuesta posible no es actuar. Es estar. Acompañarte a ti mismo en lo que sientes sin intentar resolverlo demasiado rápido.

Este vídeo es diferente a todo lo que he subido. Sin edición, sin música. Solo esta conversación:

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Las 3 cosas que de verdad ayudan cuando el proceso pesa demasiado

1

Nómbralo

No te lo guardes. No aparentes que todo está bien cuando no lo está. Busca a alguien y di en voz alta cómo estás. No para que te den soluciones. Solo para no cargarlo solo. Porque cuando nombras lo que sientes, dejas de confundirlo con lo que eres. Lo que sientes es temporal. Lo que eres no lo toca ningún proceso de selección.

2

Separa lo que puedes controlar de lo que no

No puedes controlar si te llaman. No puedes controlar los tiempos de los procesos. Pero sí puedes controlar cómo preparas cada candidatura. Cómo cuidas tu energía cada día. Cómo te tratas a ti mismo mientras esperas. Enfocarte en lo que sí depende de ti no elimina la incertidumbre. Pero la hace más manejable.

3

Recuerda que la espera no define el resultado

He visto procesos larguísimos terminar en oportunidades extraordinarias. He visto personas que estuvieron a punto de rendirse conseguir exactamente lo que buscaban semanas después. El tiempo que tarda no es una señal de que no va a llegar. Es simplemente el tiempo que tarda.

Hoy escribo esto pensando en Venezuela. En todas las personas que están viviendo algo muy duro ahora mismo allá.

Y también pensando en ti. En quien lleva semanas o meses en un proceso que pesa más de lo que esperaba. En quien se levanta algunos días sin ganas de intentarlo. En quien empieza a dudar de algo que antes nunca dudó.

Si eso eres tú en este momento, quiero que sepas algo: lo que estás viviendo tiene sentido. No estás exagerando. No estás solo. Y el hecho de que sigas intentándolo, a pesar del cansancio, a pesar de los silencios, a pesar de los días malos… dice mucho más de ti que cualquier oferta que todavía no ha llegado.

Wences Romero

Wences Romero

Coach de Empleabilidad

Un abrazo enorme para Venezuela. 🇻🇪

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